
La tecnología láser produce un haz luminoso invisible generado por una fuente de CO2. Este haz se dirige seguidamente mediante espejos, y una serie de lentes permite hacerlo converger. Extremadamente concentrado, “quema” entonces el soporte, dejando así una marca indeleble.
Gracias a la tecnología láser, se pueden imprimir códigos indelebles en productos estáticos o móviles.